domingo, 1 de junio de 2008

Reportaje a Woody Allen: "No dudaría en ir a hacer una película a la Argentina"

En una entrevista exclusiva con Clarín, el director confiesa que "es una posibilidad". Y cuenta sus sueños, qué lo emociona, cómo escribe y revela que "no he tocado una computadora en toda mi vida".


Pablo O. Scholz

Woody atiende el teléfono en su oficina neoyorquina. Nos han prevenido que no está escuchando muy bien, así que hay que hablarle fuerte. Su voz del otro lado de la línea suena casi débil, y en casi nada se parece a la que estamos acostumbrados a escuchar en el cine.


De niño, se la pasaba recluido en su cuarto en Brooklyn ensayando trucos de magia o practicando con su clarinete. Tres sueños y tres pasiones tenía el niño Konigsberg, si se agrega el cine a la música y el ilusionismo, y precisamente en Scoop, que conoceremos el jueves, Woody Allen interpreta a un mago que, por azar, hace que una estudiante de periodismo (su nueva musa, Scarlett Johansson) reciba un "mensaje" del más allá de otro periodista, para que investigue un crimen.


Quiero saber si usted realmente sueña con que uno puede saltear o evitar la muerte.

No sé si se puede. Es sólo una fantasía.

No es habitual en sus películas que presente así imágenes de La Muerte.

En el cine, todo es posible.


¿Qué otras cosas aún lo conmueven?

No lo oigo, si puede hablar un poco más alto.

Tras reiteraciones que no tienen suerte, la nota gira a otro tópico más sencillo: cómo se le ocurrió Scoop. "¿Cuál fue mi inspiración? Pensé en un periodista que era tan abnegado que si encontraba una buena nota aún después de muerto se las ingeniaría de alguna manera para dar a publicidad la historia."


Es la segunda película que filma en Londres. ¿Tiene pensado volver a rodar en Nueva York?

No, no por un tiempo. Terminé una tercera película en Londres, con Colin Farrell e Ewan McGregor (ver Se va la tercera). Y el verano próximo tengo pensado hacer una película en Barcelona.

Es Midnight in Barcelona, con Penélope Cruz. "Bueno, ella fue la primera elegida en el elenco. Ya están también Javier Bardem y habrá un papel para Scarlett (Johansson, protagonista de Match point y Scoop). Acabamos de empezar el casting, y Penélope es la primera que quería asegurarme de tener. Soy un gran admirador de ella.


¿Por qué eligió filmar en Barcelona?

Oh, porque disfruto mucho yendo a España y tengo un público que me recibe muy bien. La gente de España me dijo: ponemos el dinero y usted hace la película aquí. Entonces les dije: "bueno, yo voy a hacerla allá". "Lo dejamos libre artísticamente. Puede hacer lo que quiera. No leemos su guión. No sabemos nada, lo que hacemos es simplemente poner el dinero. Y hace una película para nosotros aquí en España." Perfecto, advertí que disfrutaría mucho en España y pasaré el verano ahí haciendo una película.


Excepto por el dinero, aquí en la Argentina también tiene su público. Podría venir a hacer una película aquí...

Bueno, no dudaría en ir a hacer una película a la Argentina pero nadie en Argentina me lo ha ofrecido. En primer lugar, no he estado ahí. Pero hasta ahora nadie me llamó de Argentina para decirme: "venga a hacer una película acá, nosotros la financiamos".


Porque aquí usted tiene un público muy fiel. Ya lo sabe.

Sí, y muy agradable. Y sería sin duda una posibilidad. Pero lo que pasa es que la gente de Londres me financia la película, la gente de Barcelona financia mi película. Lo que uno realmente necesita cuando se filma en un país extranjero es el respaldo financiero y la cooperación del país.


Entendido. ¿Sabía que su amigo Francis Ford Coppola estará rodando su próxima película en noviembre en la Argentina?

No lo sabía, pero es fantástico. Es un realizador maravilloso.


¿Tiene alguna idea de nuestra cultura, ha visto películas argentinas?

Tal vez haya visto algunas películas argentinas. Por supuesto, he sido siempre un gran admirador de Jorge Luis Borges. Conozco algo, he oído buena música argentina, pero nunca estuve ahí. En estos últimos años, hubo un par de películas que eran argentinas, pero... no recuerdo sus títulos.


Hablando de música, ¿sigue disfrutando con su banda de jazz?

Sí, toco todo el tiempo. Toco una vez por semana en el Carlyle Hotel de Manhattan y hago giras en auditorios alrededor del mundo.

¿Compone?

No, en absoluto. En realidad soy bastante malo. La gente viene a verme porque ha visto mis películas y eso es una atracción. Pero yo personalmente no soy muy buen músico. Estoy rodeado de buenos músicos. Soy un amateur que hace esto por amor.


Se nota que está buscando personajes más jóvenes para sus películas.

No es que los busque. Cuando escribo las historias... En general, se refieren a las hazañas de gente más joven. Hace muchos años, yo también era más joven. Y por eso era el centro de mis películas. Ahora soy una persona más vieja, me levanto, me miro en el espejo, y estoy más viejo. Empecé entonces a escribir películas para otras personas.


¿Piensa escribir algo para usted como protagonista en el futuro?

Estoy en Scoop con Scarlett pero no me interesa demasiado actuar, a menos que sea un papel muy bueno. Pero si no, no me importa. Me siento fantástico escribiendo papeles para otros. Soy más libre. Cuando escribo para mí, como soy un actor limitado y con cierto tipo, siempre tengo que forzar la historia. Obviamente si escribo para mí no puedo escribir sobre un astronauta, porque no soy creíble como astronauta. Pero si se me ocurre una buena idea sobre un astronauta y no tengo que escribirla para mí, soy capaz de escribir cualquier cosa.


¿Sigue tipeando sus guiones en su antigua máquina de escribir?

Sí, todavía trabajo en la misma máquina de escribir que compré cuando tenía 16 años. Sé cómo funciona, no me falla, es fácil escribir. Escribe como el día que la compré.


¿Cómo se lleva con la tecnología: usa Internet, tiene e-mail?

No, para nada. No tengo nada de eso. Mi hija de 8 años puede hacer eso. Y mi mujer también. Pero yo no. No he tocado una computadora ni un procesador de palabras en toda mi vida. No sabría por dónde empezar. Mire, todavía tengo dificultades para cambiar la cinta de mi máquina de escribir. La he tenido, no sé, 60 años, 55 años, y todavía tengo que hacer un dibujo para poder cambiarla.

Uno se imagina a Woody sentado en un confortable sillón, con la máquina de escribir sobre el escritorio cercano, con la luz del invierno que fenece iluminando el estudio. "Prefiero escribir a la mañana —responde—. Me levanto, hago mis ejercicios, llevo a mis chicos al colegio. Y después empiezo a escribir. Si la escritura sale bien, puedo llegar a escribir todo el día y los fines de semana. No me importa. Me gusta escribir durante tramos cortos. Digamos, una hora y media, después levantarme un rato, tomar un café, y volver a escribir, practicar con mi clarinete durante media hora y volver, y escribir, y almorzar, y volver. Me gusta fragmentarlo, porque es difícil mantener la concentración durante períodos más largos. Es agotador.


Cuando termina un guión ¿se lo muestra a alguien? ¿A quién?

Lo presento a la gente encargada de hacer el presupuesto. Y ellos vienen y me dicen: Diablos, esto es muy caro. Tiene que cortar una escena por acá y otra por allá.


Pensé que quizá Soon-Yi también le echaría un vistazo a su guión.

Bueno... cuando escribo un guión estoy contento. Lo que no dejaría es que otro director dirigiera un guión mío. Yo podría dirigir el guión de otro escritor. Eso sería factible. O me gustaría actuar.


¿Actuaría hoy para otro director?

Sí, me gustaría actuar para otro director, pero nadie me lo pide.


¿Cuáles son sus sueños?

Espero que antes de dejar de hacer cine pueda hacer una película por lo menos que sea fantástica. Que sea como Ladrones de bicicletas. Que sea considerada claramente una gran, gran película. Considero que todavía no la hice, pero sigo intentándolo y espero poder lograrlo. Debo irme...


Y mi última, última pregunta. ¿Qué sigue conmoviéndolo más?

La música, creo. Es mi mayor placer. Y los deportes. Pero tengo que irme. Fue un placer hablar con usted, estoy seguro de que vamos a volver a hablar. Sí, tal vez en Buenos Aires, ¿por qué no?

Entrevista a Woody Allen: Scoop 2

Tras el éxito de "Match point", Woody Allen vuelve al terreno de la comedia con una película dotada de jugosas dosis de suspense en la línea de "Misterioso asesinato en Manhattan". Además de confiar por segunda vez consecutiva el papel principal a su nueva musa Scarlett Johansson, Allen ha escogido como co-protagonista a Hugh Jackman, por la química que surgió entre ellos cuando les vio interpretar juntos a los personajes de "Scoop".


Usted ha comentado en otras entrevistas que a menudo suele tener entre manos varios proyectos cinematográficos a la vez. ¿Por qué decidió de entre todos escoger Scoop?

Verá, mi última película, Match point, la hice con Scarlett Johansson, y habíamos hablado de hacer otra película juntos. Scoop era una idea que se adaptaba bien a los dos y por eso opté por ella.

¿Cuál fue el punto de partida creativo de la historia a la hora de escribir el guión, la trama de misterio, la historia de amor o la idea para el personaje de Scarlett; la tenacidad de la joven periodista?

No, la idea original era cómo el empeño y la tenacidad de un periodista le llevan a conseguir una exclusiva desde el Más Allá (una historia jugosa de la que se entera después de muerto) y cómo nada ni nadie puede impedirle conseguirla. Era un homenaje al buen periodismo de investigación.

No como el periodismo que se hace en Fleet Street* en los últimos años. (* Calle londinense en la que solían tener su sede muchos periódicos británicos)

Digamos que no como el periodismo de peor calidad.

Y de ahí, la idea evolucionó para abarcar el personaje de la joven estudiante de periodismo interpretada por Scarlett...

Sí. En un principio, pensé en una reportera porque la idea se me ocurrió antes de conocer a Scarlett. Pero cuando estaba escribiendo el guión y ya sabía que Scarlett iba a interpretar al personaje, me pareció natural que fuera una universitaria de la facultad de periodismo en sus vacaciones de verano.

Scoop es la segunda película que rueda en Londres y hay una tercera en camino. Al contrario de lo que sucede con el personaje que interpreta en Scoop, ¿usted sí se ha enamorado de esta ciudad?

Es un lugar estupendo para filmar. A mí me gusta mucho rodar en Nueva York pero Londres se acomoda a mis gustos. El tiempo es muy bueno y las condiciones para rodar (condiciones económicas, artísticas etc) son buenas. En fin, que es un placer rodar aquí.

¿Tiene ahora algún exterior favorito en Londres, algún equivalente, digamos, a los Estudios Kaufman Astoria o Greenwich Village?

Verá, como no conozco la ciudad tan bien todavía disfruto mucho con todo lo que veo en la ciudad. Me gusta deambular por las calles de Londres, me parece que tienen un encanto especial. Además es muy fácil encontrar buenos exteriores cuando se combina la belleza de la ciudad con la belleza del tiempo que hay aquí todos los días; estos maravillosos cielos sombríos, grises, de luz tenue. Son muy seductores en pantalla.

Parece que en Scoop todavía sigue explorando algunas partes de Londres que ya salían en Match point.

Exacto. Como no conozco la ciudad tan bien, pues tiendo a acercarme a los sitios que me son familiares o que el director artístico me presenta y son pintorescos. Como urbanita que soy, es normal que me quede maravillado (creo que todo el mundo lo estaría) con la enorme cantidad de parques y plazas que hay en Londres, y sus preciosas casas blancas y sus hermosísima campiña. La campiña inglesa es famosa por sus casas de campo y sus fincas y me gusta rodar en esos lugares.

En Scoop ha vuelto a formar equipo con Remi Adefarasin, el director de fotografía de Match point.

No conocía a Remi de nada antes de hacer Match point , pero le precedía su fama; me dijeron que me encantaría trabajar con él, y es fantástico. Tuve una entrevista con él y me pareció un tío muy afable y me encantó trabajar con él, así que le pedí que volviera a trabajar en mi siguiente película. Me alegró muchísimo saber que estaba disponible para entonces. Es un camarógrafo con mucho talento.

Para la tercera que haré en Londres este verano, no está disponible. Está realizando otra película para la que ya se había comprometido anteriormente (la secuela de Elizabeth, the golden age). Así que trabajaré con Vilmos Zsigmond, con quien ya rodé antes Melinda y Melinda.

Al escribir e interpretar el personaje de Sid Waterman, alias Splendini, ha vuelto a escribir e interpretar escenas relacionadas con la magia y los magos. ¿Por qué tanto interés? ¿Es algo que le viene de la infancia o no?

Sí. Siempre ha sido una pequeña afición mía. La tenía cuando era pequeño y ahora que soy mayor me sigue interesando. Todos esos cajones japoneses de barniz rojo de mala calidad, los pañuelos de seda, las espadas, las cartas y los aros de plata y toda la parafernalia que le da ese aspecto exótico es algo que siempre me ha fascinado y divertido.

Y también la vestimenta del mago ¿no?

La vestimenta del mago, sí. (ríe) En mi caso, bueno, siempre me tomo una pequeña licencia ahí.

Siguiendo con el personaje que interpreta en Scoop, ¿podría comentar un poquito su evolución dentro de la historia? Me recuerda a uno de esos personajes de sus películas que se ven arrastrados de pronto por un aluvión de acontecimientos que les llevan, digamos, a descubrir una tierra ignota en sus vidas.

En las películas de suspense o en este caso, en una comedia de suspense, siempre hay un truco estándar que consiste en que un personaje inocente, por una razón u otra, se vea envuelto en una historia que ni le va ni le viene y en la que no quiere inmiscuirse para nada. Pero siempre existe una razón para que acaben involucrándose. En Scoop, Sondra convence a Sid porque es una estudiante simpática, carismática y muy atractiva. Empieza a implicarse en la historia y acaba metiéndose hasta las orejas.

En las últimas escenas, parece que se ve obligado a seguir por la chica.

Sí, ella le gusta; no como novia, sino como persona. Pero su sentido común le dice que no se implique, ya que lo único que puede sacar son problemas. Pero es paisana suya y del mismo barrio, alguien con quien puede identificarse y sentir empatía. Y cada vez se mete más y más. El entusiasmo de la chica no tiene límites porque es incansable y porque empieza a enamorarse del sujeto de su investigación.

Últimamente, en sus películas, hemos visto protagonistas jóvenes. En Scoop, vuelve a estar presente el elemento joven y sobrenatural. El personaje de Ian McShane tiene un sentimiento paternal y de protección hacia el personaje de Scarlett... ¿Es esto una evolución consciente en la narración de sus películas?

Bueno, no, lo que sucede es que durante años yo he protagonizado e interpretado el papel principal en mis películas. Y ahora, al hacerme mayor, ese papel principal –y desde luego los papeles románticos –tienen que dejarse para la gente joven. Y en eso me baso para escoger el elenco de actores.

En cuanto a las estrellas masculinas, ¿ha sido Cary Grant tal vez una inspiración para el personaje de Hugh Jackman y su caracterización? ¿Tal vez Sospecha, en concreto?

No, creo que Hugh es así; es un tío atildado, encantador, simpático que sabe bailar y moverse con gracia, es apuesto y sabe cantar, así que las comparaciones van a ser inevitables. Siempre van a existir; igual que hubo una época en que también se comparaba a Hugh Grant con Cary Grant, porque también es un tipo muy desenvuelto y encantador, como Hugh Jackman, y las comparaciones van a ser inevitables.

¿Le había visto en el musical The boy from Oz?

Oh no, no, no lo había visto. No conocía a Hugh Jackman, ni había visto ninguna de sus películas y ni siquiera sabía cómo era físicamente antes de conocerlo en persona. Es una de esas personas con las que nunca he coincidido por una razón u otra. Solo había oído decir cosas muy buenas de él y lo buen actor que era.

Le llamamos y le preguntamos si estaría interesado en hacer algo y dijo "claro". Se acercó a verme y cuando entró me pareció que no sólo tenía muy buena planta –es muy atractivo –también es encantador y es muy elegante. Le ofrecí el papel inmediatamente. Tuve mucha suerte de que estuviera libre y que lo quisiera aceptar.

En lo que se refiere al palmarés de los actores, ¿qué le pareció trabajar con Ian McShane? Ya hacía películas en Londres allá por los locos años sesenta, cuando usted hizo un par de filmes. ¿Le conocía de entonces?

No, no. Tampoco sabía nada de Ian McShane. Nunca había visto su serie de televisión (Deadwood) ni nada. Juliet Taylor, que elige el reparto conmigo, me dijo "Conozco a la persona perfecta para este papel: Ian McShane". Y yo dije, "Dile que venga". Vino y fue una de esas situaciones en las que Juliet me mete siempre, en las que resulta que me manda a un actor o a una actriz del cual no sé nada de nada y en cuanto Ian entró por la puerta pensé sin dudarlo un instante "es perfecto". Y no busqué más.

Como ya hemos comentado, usted conocía a Scarlett Johansson bien porque acaba de hacer su anterior película con ella. En Match point nos mostró un lado dramático de la actriz que no habíamos visto nunca. Y ahora en Scoop su lado cómico. ¿Qué tal se la dirige? Y en Scoop, ¿cómo es actuar junto a ella?

Es una delicia. Es como si te tocara la lotería o algo parecido. Simplemente lo tiene todo. La vida ha sido generosa con ella: Es hermosa, sexy, muy lista, divertida, maja, ocurrente y buena compañera de trabajo. Tiene amplitud; garra dramática y humor, cuando se requiere que sea divertida.

Ciertas personas con las que he trabajado a lo largo de los años, y Diane Keaton ha sido una de ellas, parece que han sido tocados con una varita mágica y todo lo que hacen es artístico. Y a Scarlett le pasa lo mismo. Ilumina el estudio cuando entra; el equipo de rodaje la adora. Está llena de energía y le infunde a todo el equipo ese sentimiento positivo.

Es un lujo trabajar con ella y no lo digo sólo porque sea su co-protagonista. Todo el mundo de la compañía estaba deseando trabajar con ella en la segunda película después de la experiencia de la primera.

En las escenas que tiene con usted en Scoop, ¿logró estar a su altura?

Oh, no le llegaba ni a la suela del zapato (ríe). Mire, es una de esas personas que siempre, ya sea entre bastidores o no, me superan. Por muy buena que sea la frase que se me haya ocurrido, cuando nos ponemos a competir, y nos picamos y eso, siempre acaba diciendo algo mejor. Por supuesto, eso para mí merece un gran respeto porque me considero una persona ocurrente e ingeniosa y cuando alguien me puede consistentemente me parece asombroso. Y lo digo de verdad, pregunte a cualquiera del rodaje.

Usted conoce bien la cantera de actores de Nueva York y su evolución. Pero en el Reino Unido, hay una enorme cantidad de talento y en Scoop hay gente en pequeños papeles como John Standing, Julian Glover, Fenella Woolgar...

Sí. Inglaterra tiene una tradición teatral fabulosa de verdad. Los actores son maravillosos. Una cosa muy curiosa es que la gente con más talento, los mejores actores, no tienen reparos en aceptar pequeños papeles. El asunto del ego no les afecta ni la talla de los papeles. Y es posible ver a un gran actor shakesperiano en televisión haciendo un anuncio. Allí no es una vergüenza hacer eso. Así que tengo gente fantástica que tal vez si estuvieran en este país no se dignarían a aceptar un pequeño papel o un papel de un o dos días. Allí, lo hacen con gran placer y entusiasmo, y les encanta.

Todo el mundo está dispuesto a arrimar el hombro, de manera que, al final, tienes a grandes actores en todo el espectro de la película. A mí me beneficia eso.

En cuanto al género de comedia de suspense, ¿le ha servido de inspiración algún trabajo mientras escribía el guión o mientras estuvo en Londres? Scoop es una historia más desenfadada que Match point, pero sigue habiendo maldad y misterio...

Bueno, tuve en mente esos relatos de asesinato y misterio que tanto me gustaban de pequeño, ya fueran cómicos o, en la mayoría de los casos, serios. Una de mis películas favoritas es Misterioso asesinato en Manhattan... y me gusta esa clase de cine. Cuando era niño me gustaba La cena de los acusados y sus secuelas y, sin duda, las películas de asesinatos y misterio de Bob Hope que veía cuando todavía era aún más joven y, por supuesto, las películas de suspense de Hitchcock y muchísimas otras, muy buenas, que se han hecho en el pasado.

El problema es que cuando se hace una película cómica de suspense no es posible lograr un efecto tan dramático como cuando se hace seriamente. Pero no se puede hacer nada con eso. Scoop era una película cómica y quería que fuera desenfadada (hasta facilona) en algunos puntos. Es un tipo de película que a mí me gusta ver y hacer. Luego, que al público le guste, eso ya...

Antes he mencionado Sospecha, en parte por lo del vaso de leche que Sondra le trae a Peter en una escena y luego, un poco más tarde, también se me pasa por la cabeza, Diabólicas.

Tiene razón. Es verdad que siempre te pueden recordar (aunque no quiero hacer comparaciones porque me parece un poco pretencioso…) pero, es cierto que estas películas siempre recuerdan a Hitchcock, porque hizo tantas películas de suspense y empleó tantos trucos que es imposible hacer algo de suspense sin que de alguna manera recuerde a Hitchcock. No me refiero a su gran calidad sino a cosas estructurales. Pero la mía tiene ese toque ligero, ese énfasis en lo desenfadado.

Como sucede con Misterioso asesinato en Manhattan, en Scoop también hay dos personas que deambulan por la ciudad tratando de encontrarle sentido a algo.

Sí y muchas escenas con diálogos muy rápidos. En Scoop, quería hacer lo mismo. Verá, yo no tengo una gran amplitud como actor, al contrario de Scarlett, mis recursos son limitados. Puedo interpretar a un intelectual (a un profesor de universidad o a un psiquiatra) o puedo interpretar a un delincuente (a un corredor de apuestas cutre). En Scoop, soy un mago barato de vodevil.

Ha dicho que espera que al público le guste la película, pero al ritmo tan vertiginoso con el que las produce ¿no le preocupa la respuesta del público a sus películas?

Bueno, no puedes perder el sueño por cosas así. Porque entonces, lo que sucede es que te paralizas y lo que intentas hacer es anticipar sus gustos; y das un paso y te entra el pánico y estás todo el tiempo: "No, esto no". Así que, lo mejor es hacer lo que uno quiere hacer y luego esperar que guste.

Esa ha sido siempre mi forma de trabajar. Siempre he hecho lo que he querido, ya fuera un musical o una película en blanco y negro o un drama a lo Bergman. Si algo me resulta interesante en un momento determinado, lo hago. Y espero que al público le guste. Si no es así, no se puede hacer nada. Paso a la siguiente. Que gusta, pues siempre es halagüeño.

Lo que sí que no quiero hacer es... te tiene que gustar la película, pero si haces algo y al final no te gusta a ti... escribo el guión y luego la dirijo y si no me gusta cuando la he terminado, aunque al público le guste, pienso "bueno, les he dado gato por liebre" o "no se enteran" o "menuda porquería he hecho". No es una sensación buena.

Pero si haces una película que te gusta y de la que piensas: "es realmente un buen trabajo; le he sacado todo el jugo al guión y lo he llevado a la pantalla estupendamente", si gusta, genial. Y si no gusta, pues, a pesar de todo, te quedas con buen sabor de boca. Piensas: "Vaya, mala suerte, no les ha gustado. Pero he dado todo de mí y es una pena que no les guste". Ese sentimiento es mucho mejor que el de que guste y tú no te quedes contento.
Fuente: On Pictures

Trailer de Vicky Cristina Barcelona, Woody Allen

Entrevista en video a Woody Allen


Woody Allen

Entrevista a Woody Allen: Match Point 2

Aquí os transcribo la entrevista enterita que Fotogramas le hace a Woody Allen a proposito de su nuevo estreno, en ella se demuestra que mejor o peor, sigue haciendo el cine que quiere y le apetece, y eso vale mucho...

Woody Allen vuelve, tras "Match Point", con un film que define como "una comedia ligera sobre suspense y periodismo". En esta entrevista habla de Scarlett Johansson, de su obsesión por el Cielo y el Infierno, de su inminente rodaje en Barcelona y de George W. Bush

Ningún otro cineasta ha capturado la vitalidad ni la neurosis de Nueva York como Woody Allen, hoy raptado en la habitación del hotel Park Avenue de Manhattan. Rodeado de publicistas e imperturbable por la agitación a su alrededor, habla en voz baja y sin pretensiones, es accesible y directo y responde a cada pregunta con aplomo, aguda inteligencia e ingenio.

La suerte es un elemento importante en este film; ¿esto lo convierte en complementario, por el factor fortuna, de Match Point (2005)?
No, no, es un puro accidente. Lo que ocurre es que mientras rodaba Match Point con Scarlett pude hablar mucho con ella, y me pareció que era muy, muy divertida, con mucho sentido del humor y mucha vitalidad. Así que pensé: Esta chica debería estar haciendo comedia. Y también pensé que me encantaría hacerla con ella. ¿Qué comedia tengo en cartera que pueda hacer Scarlett? Y se me ocurrió que este film sería perfecto para ella, y que yo podría tener un pequeño papel. Pero fue puro azar.

¿Es su nueva musa?
No. La gente siempre me lo pregunta. Ella es, simplemente, una chica a la que conocí en Match Point. La usé en ese film y luego hice esta comedia con ella, y espero que algún día podamos volver a trabajar. Ella está haciendo muchas películas y yo estoy trabajando en muchas películas.

¿Le recuerda a Diane Keaton?
Ummmmm.... No, me recuerda a otras personas que he conocido, y Diane no es una de ellas. Scarlett es más de Nueva York, más cosmopolita que Diane. Diane es más la chica de ciudad pequeña, como la que interpretaba en Annie Hall (1977).

¿Da grima escribir su propia muerte en el guión?
No, ya lo había hecho antes. No tengo ningún problema mientras solo pase en el guión.

¿Le viene más a menudo la muerte a la mente, ahora que se está haciendo mayor?
Siempre ha estado presente. Recuerdo que en Bananas (1971) me metía en un ataúd, cerraba la tapa y me estaba un rato dentro por el gag. Y en La última noche de Boris Grushenko (1975) escribí mi propia muerte. Este tema siempre me ha obsesionado, pero no más ahora que me estoy haciendo viejo.

Si pudiese escribir su muerte en la vida real... ¿sería divertida?
No; moriría tranquilamente mientras duermo.

En esta película aparece el Purgatorio, y es una visión inquietante. ¿En qué piensa cuando se imagina la otra vida?
Siempre pienso en ella en términos clásicos. Describí el Infierno en Desmontando a Harry (1997), y fue un gran Infierno, muy clásico. Gran parte de cómo veo las cosas está influenciada por cómo las he visto en el cine. En Scoop, por ejemplo, la forma en que muestro a los periodistas está imbuida por cómo los veía, de pequeño, en el cine. Eran héroes: hablaban deprisa, bebían café, trabajaban hasta muy tarde, conseguían la historia, y hacían un trabajo más peligroso que la policía, arriesgando sus vidas. Y por eso siempre los he visto de forma carismática. Lo mismo me pasa con Nueva York: la forma en que la describo en pantalla procede de cómo la veía de pequeño en el cine. Porque cuando era un niño no vivía en Manhattan, sino en Brooklyn, que está a 40 minutos.

Hay gente que piensa que sus películas son mejores cuando usted no actúa en ellas.
Yo soy de los que lo piensa.

¿Qué le decide a hacer de actor en sus films?
En este caso, había un papel para mí, pensé que podría dar vida a un mago divertido. Pero creo que debería hacer más películas sin mí como actor, porque tengo el problema de que si aparezco debe haber un papel que pueda hacer, lo que hace que la película deba ser una comedia. Y además una comedia tonta. Pero si yo no hago de actor el problema desaparece, y puedo hacer una película como Match Point, o lo que quiera.

¿Qué nos puede decir sobre el film que rodará en Barcelona? ¿Estará hablado en español?
No, será en inglés. Pero usaré a muchos intérpretes españoles y a mucho equipo de allí.

¿Tiene a alguien en mente?
No haré el casting hasta marzo o abril del próximo año. Ahora es demasiado pronto, ya que todavía estoy reescribiendo el guión.

Usted y el presidente Bush tienen una cosa en común: los equipos que trabajan con ustedes están en casa a las 6 de la tarde...
Seguro que tenemos más cosas en común. Pero déjeme decir que no me estoy refiriendo a la política; estoy al otro lado del espectro. Por lo demás, a los dos nos encanta ver deportes.

Siempre se ha mantenido alejado de la política, pero... ¿no cree que es el momento de que los intelectuales hablen sobre lo que está ocurriendo en USA?
Siempre me he mantenido a distancia porque, desde el punto de vista artístico, nunca me ha interesado la política. Nunca me he considerado un intelectual que tenga algo novedoso o interesante que decir sobre el tema. Mi opinión no es diferente de la del tipo de la calle que siente que la administración no está trabajando bien para nosotros. Así me siento, sin hostilidades personales. Esperaba que la administración Bush hiciera un buen trabajo y no lo han hecho. Y trabajaré duro para que gobierne un partido diferente; creo que eso ocurrirá.

¿Cree que el éxito de Match Point es un lastre para Scoop, ya que se han generado demasiadas expectativas?
No. Creo que cada film tiene sus propios méritos. Match Point y Scoop son tan diferentes que no creo que nadie las pueda relacionar. No me gusta hacer el mismo tipo de película una y otra vez... No quería hacer otra película como Match Point: quería hacer un film como Scoop, y luego, tal vez, otra película como Match Point, y luego un musical... Creo que es importante mantener a mis enemigos desconcertados.

Si queréis en enlace de la entrevista, aquí lo tenéis: Fotogramas

Entrevista a Woody Allen: Melinda & Melinda

Entrevistar a Woody Allen es un honor, que tuve ocasión de vivir con ocasión del pasado Festival de San Sebastián, donde el director neoyorquino recibió el Premio Donostia. Hacer una película todos los años, y mantener un excelente nivel, no es tarea sencilla, pero él la aborda con ejemplar puntualidad. Quizá Melinda y Melinda no sea su mejor film, pero como es habitual, su punto de partida ya es toda una sorpresa.

Woody-Allen

La película juega con la idea de comedia y drama. En algunos pasajes he dudado si era comedia o drama. ¿Ha querido jugar a la confusión, es decir, que al final el espectador crea que es todo muy parecido?

Pienso que son mundos tan cercanos que lo mismo se puede ver como una tragedia o como una comedia. Depende del punto de vista con el que se mire, o de la situación en la vida de cada uno. El mismo acontecimiento puede verse de dos maneras diferentes.

En varias entrevistas usted ha declarado tener un sentimiento trágico y pesimista de la vida. A algunos espectadores nos resulta imposible creer que esto es así, con su sentido del humor.

Hay momentos en los que me he sentido bien, porque han sido agradables y felices. Algunos ha habido. Pero en general sí que soy muy pesimista cuando pienso en la vida. Espero que mis películas hayan reflejado muchas cosas diferentes, pero pienso que la idea que reina en todas ellas es bastante oscura. Cuando leo el periódico todas las mañanas y veo lo que ocurre, no puedo evitar sentirme pesimista.

Usted es uno de los más reputados directores, actores y guionistas del cine actual. ¿Pensó de pequeño alguna vez que podía llegar tan lejos?

No. Me echaron del colegio y tuve suerte, porque escribía chistes. Gracias a eso pude sobrevivir, pero nunca imaginé que podría llegar a esto, que aquello que escribía entonces podría llevarme al éxito. Siempre he dicho que era una persona con mucha suerte. El resto de amigos del colegio se iban convirtiendo en médicos, abogados, o economistas. Yo francamente no sé qué hubiera podido hacer si no me hubiera dedicado a esto.

¿Escribir guiones a partir de una idea es parecido a vivir la vida?

Al escribir todo tiene su lógica. Hay cosas que salen bien y otras que salen mal. Al final, lo único que te puede pasar es que ruedes una mala película. Pero cuando en la vida real reflexionamos sobre algo, y uno se deja llevar por su instinto, las consecuencias pueden ser mucho peores que simplemente una mala película.

¿Qué supone para usted el premio Donostia que recibió en el festival de San Sebastián? ¿Qué piensa de que las comedias apenas reciban premios?

Venir a recibir el premio Donostia ha sido una manera de agradecer al público español su fidelidad y su apoyo durante todos estos años. Para mí es una gran oportunidad estar aquí y poder agradecérselo de esta manera. Las comedias lo tienen más difícil para conseguir premios, porque los trabajos serios siempre calan más hondo dentro de nosotros. El mundo es trágico por naturaleza, y las tragedias nos llegan de una manera más profunda. Se suele decir que la comedia es un trabajo intelectual difícil de hacer, pero al final se ve que realmente las comedias apenas reciben premios. Ahí subyace la idea de que la tragedia es más importante. La comedia se relaciona siempre con destrucción y el drama con la confrontación con la realidad.

Siempre se ha dicho que sus películas tienen siempre un carácter autobiográfico. ¿Cree que cada una de ellas representa su estado de ánimo en ese momento? ¿Alguna se basa en una anécdota importante de su propia vida?

Se ha convertido en un tópico, pero estoy de acuerdo en que mis películas reflejan mis observaciones, mis sentimientos y anécdotas específicas que me han ocurrido en momentos determinados. La gente suele aceptarlas como autobiográficas, y no siempre han sucedido las cosas tal cual, pero sí que reflejan mi filosofía y mi forma de pensar.

Hubo una época en que siempre trabajaba con Mia Farrow y Diane Keaton, pero ahora cambia de actores en cada película. ¿Siente la necesidad de probar intérpretes nuevos? ¿Conocía a Radha Mitchell antes de darle el papel protagonista?

En el caso de Mia Farrow y Diane Keaton lo único que puedo decir es que nos compenetrábamos muy bien y pasábamos el tiempo juntos. Vivía con ellas y pasaba todo el día con ellas, y creo que fue una experiencia gratificante rodar con ellas. En cuanto a los demás, es cierto que tengo muchas preferencias en cuanto a los actores, a veces escribo pensando en alguno de ellos, y prefiero que sean los que terminen interpretando ese papel. En el caso de Radha Mitchell, la conocí en un corto de diez minutos que había rodado para la universidad. Y me gustó, me pareció una chica muy interesante, guapa y que sabía interpretar. Algunos de mis colaboradores eran reacios y me preguntaban por qué le había dado un papel tan importante, y si sería capaz de hacerlo. Pero yo creía que sí, porque pensaba que si podía actuar diez minutos también podía hacerlo durante dos horas.

¿Por qué en las películas en las que usted no actúa siempre elige a un actor para que haga un papel parecido a la imagen que tenemos de usted?

Me sustituyo por John Cusack o Will Ferrell. Sí que me gusta interpretar a los protagonistas, pero hay que ser realista y ver que ya no soy el más indicado para los papeles románticos. La gente quiere ver los problemas que tiene una persona joven y romántica, y yo ya no estoy para esos trotes.

¿Qué piensa de los resultados de las elecciones estadounidenses?

Pienso que como ciudadano es importante que participemos en la democracia, porque la democracia es el gobierno del pueblo, y si éste no participa, no tiene sentido. De momento hay que participar. Hay muchos votantes indecisos en Estados Unidos, lo cual es inexplicable. Si la Administración Bush fuera una empresa, y Bush el director, llegaría un momento en el que le despedirían, porque el trabajo que ha hecho no es el más adecuado. Creo que está muy claro que habría que haberle sustituido por otros que sean capaces de solucionar los problemas a los que se enfrenta EE.UU. actualmente.

¿Ha venido alguna vez a rodar a Europa? Parece ser que hay un proyecto para que usted ruede en Barcelona, ¿sería capaz de hacerlo? ¿Ha estado en una corrida de toros?

Sí que he estado alguna vez. El año pasado estuve rodando alguna secuencia en Londres y fue muy gratificante. Estaría encantado de venir y rodar en España. Las personas que tienen la idea de rodar una película necesitan encontrar financiación. En cuanto se consiga eso, si se consigue, estaría encantado de rodar en Barcelona, porque es la ciudad que me han propuesto inicialmente. Tendría que hacerse en una gran ciudad. Si me dijeran de ir a Madrid, Salamanca o alguna de las maravillosas ciudades españolas también estaría encantado. No he estado en una corrida de toros. La he visto televisada en México. Me gustó el ambiente que se respira.

El New York Times le pidió en una ocasión que comentara una película que usted decidiera, y se decantó por Raíces Profundas. ¿A qué se debió la elección? ¿Le gustaría rodar un western?

Me propusieron comentar una de mis películas favoritas. Elegí Raíces profundas porque me parece el mejor western jamás filmado. Como siempre estoy hablando de Bergman, de Kurosawa, de Fellini, de Buñuel, pensé que por elegir algo diferente no perdía nada. Así variaba un poco. Me parecería un proyecto interesante rodar un western. Pero tendría que rodarlo sin dejar la ciudad de Nueva York, porque estoy acostumbrado a trabajar allí. Si encuentro alguna forma de conseguir que eso se pudiera hacer, lo haría. Me he enterado de que Sean Penn ha hecho una película en la que viaja por todo el territorio estadounidense, por Chicago, Los Ángeles, etc. y que todo eso está rodado en Nueva York. Si yo pudiera hacer lo mismo sin salir de Nueva York, sería ideal para mí.


José María Aresté
01/05/2005

Reportaje a Woody Allen

Lleva 30 años haciendo películas (acaba de rodar la vigesimooctava) y proyectando a través de ellas sus obsesiones, neurosis y ansiedades. Pero, a pesar de haber creado a partir de sí mismo el personaje ficticio de más larga trayectoria en la historia del cine, niega parecerse a sus alter egos fílmicos. El pasado diciembre cumplió 62 años y se casó por tercera vez. Cuatro días antes de su enlace con Soon-Yi Previn, y en una suite del Hotel Palace barcelonés, Allen desprendía seriedad, autoconfianza e imperturbabilidad. Genial cineasta prolífico y hombre público de reciente perfil controvertido, su discurso y talante radian serenidad.

Pregunta.-Lleva cinco años siendo protagonista de noticias escandalosas alimentadas por los medios sensacionalistas. Sin embargo, no ha dejado de trabajar. ¿No logra el escándalo afectar a su vida profesional y personal?
Respuesta.-No. Y, al principio, fui el primer sorprendido. No sé si llamarlo virtud, pero he llegado a saber compartimentar las cosas de una manera incluso sorprendente para mí. Esto me ha permitido no alterar mi vida en base a lo que algunas personas poco honestas y cierta prensa han dicho o publicado sobre mí. Considero que la acción es un antídoto para la ansiedad. De alguna manera, he podido seguir haciendo mis películas y mi música, he ido a juicios para defender mis derechos ante mis hijos y, aunque me considero víctima de una injusticia judicial, he continuado mi vida habitual.

P.-¿Cómo es un día habitual en su vida?
R.-Tranquilo, quizá incluso le parezca aburrido. Escribo todos los días, sin excepción. Bueno, sí. Una, ayer, en París. No pude escribir por dos razones: un constipado y tener que coger un avión a Barcelona. Por lo general, me levanto no muy tarde y trabajo. Escribo, salgo a comer, practico mi música, vuelvo a escribir, veo algún partido interesante, si lo hay, en la televisión o en alguna cancha, y no hago ningún tipo de vida pública. No soy una persona social.

P.-Los dos últimos personajes que ha creado para sí mismo, el Joe Berlin de Todos dicen I Love You, y Harry Block de Desmontando a Harry, han sido escritores. El último, en pleno bloqueo creativo. ¿Ha sufrido algún estado mental parecido?
R.-Nunca, jamás, no sé lo que es. Sólo recuerdo haber sufrido pánico escénico el primer día, fue en 1960, en que escenifiqué mi primer one man show en el club Blue Angel, de Nueva York. No vomité, pero no pude comer en todo el día. Pero, desde hace 40 años, escribo todos y cada uno de los días de mi vida. Escribir es mi vida. Y siempre escribiré. Nadie va a lograr que me detenga.

P.-El público tiende a relacionarle con los personajes que interpreta, como si sus películas fueran episodios autobiográficos. ¿Cuánto hay de cierto en ello?
R.-R.-Una película es un acto creativo, y ésa parece ser una idea a la que no mucha gente parece acostumbrarse. Las relaciones que he descrito con mujeres no son las mías... en su totalidad. O cuando un personaje va al psiquiatra, es una parte de la narración. Parece que hay que hacer un esfuerzo de imaginación suplementario para no relacionarme con todos mis personajes.

P.-Sin embargo, ¿considera Desmontando a Harry una de sus películas más personales?
R.-Harry habla por mí, lo hace en mi nombre: sus ideas filosóficas, sus pensamientos acerca de las relaciones entre la gente, sus opiniones sobre la religión judía o las demás religiones... todo lo que dice a lo largo de la película expresa mis sentimientos más profundos acerca de las cosas que pienso. Pero, esto ocurre también en la película que acabo de rodar, Celebrity. Lo que ocurre es que Harry no es como yo: yo no vivo su vida. Si lo hiciera, con todo ese ajetreo de mujeres, alcohol, sabotajes sentimentales, pastillas, mentiras y traiciones emocionales, no tendría tiempo para crear. Es un personaje muy extremo y por eso, divertido. Pero, filosóficamente habla por mí.

P.-Harry Block es neurótico, infiel, creativo, mujeriego... ¿No teme que el público pueda establecer afinidades entre usted y el personaje que interpreta?
R.-En primer lugar, no quise interpretar el papel, en absoluto. Busqué a los actores que me parecían idóneos para el personaje: Dustin Hoffman, Elliott Gould, Robert de Niro, Robin Williams, Albert Brooks... pero todos estaban de gira o en otra película. A mi pesar, me tuve que contratar. Soy el último actor en el que pensé, lo cual no me convierte en el más idóneo. Y, en segundo lugar, no soy en la vida real lo que parezco ser en el cine. Los personajes que creo para mí tienden a ser exagerados para resultar graciosos. En esta película soy cobarde, histérico, nervioso, incompetente y neurótico. Y en la vida real... sólo comparto algunos de esos defectos.

P.-¿Es cierto que quiso subtitular la película, El peor hombre del mundo?


"Mi prioridad ahora es el amor, es la mujer que está conmigo, Soon-Yi Previn"


R.-Sí, porque es un tipo desagradable, vacío, superficial y obsesionado sexualmente. Aunque él, en su defensa y cuando una de sus mujeres le acusa de ser el peor hombre de mundo, dice que es el cuarto en la lista, tras Hitler, Goebbels y Goering.

P.-Su humor es muy cruel, ¿hasta dónde puede llegar y qué es capaz de sacrificar por un buen chiste?
R.-Cualquier cómico profesional de cabaret, cine, teatro o televisión aspira a llegar muy lejos por un buen chiste, por alcanzar la carcajada de su audiencia. Yo suelo ir extremadamente lejos, aunque escribo líneas que no pretendo que hieran. Pero suelo ir muy lejos, sobre todo si soy yo el personaje central y los chistes son sobre mí. Aspiro a crear carcajadas, pero lo único que quiero evitar es insultar la inteligencia del público.

P.-Al igual que usted, Harry se relaciona con numerosas mujeres bellas, inteligentes y jóvenes.
R.-Las mujeres de la película son mucho más superiores que él. Son jóvenes, inteligentes, competentes, estables y fuentes de su inspiración. Pero, les hace algo terrible, convertirlas en sus víctimas, algo que no puede evitar por el componente autodestructivo de su carácter. En mi vida personal, siempre he encontrado a las mujeres más fiables, sustanciales y con mayores contenidos que los hombres. Y también, por lo que observo alrededor de mí, sienten una mayor afinidad con la vida que los hombres. De hecho, mis mejores y más largas relaciones de amistad, las mantengo con mujeres. .

P.-Usted ha sido comparado con Chaplin en genio y en lo prolífico. Ambos comparten haber creado en plena libertad y con el control absoluto sobre sus obras.
R.-Le considero un creador infinitamente superior a mí. En mi caso, me siento afortunado. Puedo hacer la película que quiero, con el total control sobre todo. Puedo hacer una comedia o un drama y elegir a los actores. Todo eso gracias a un grupo de gente que me da apoyo y libertad, y yo no he hecho nada para merecerlo. Me ha sido dado por personas llenas de generosidad.


"Me considero víctima de una injusticia judicial"


P.-¿Ve sus películas antiguas?
R.-No las he vuelto a ver, sobre todo aquellas que realicé en los años sesenta. Me resultaba una experiencia brutal, siempre pensando en que querría rehacerlas, para mejorarlas. Si pudiera, de cada una de ellas cambiaría diez escenas que hoy me resultan embarazosas. Dejar de verlas me evita sentirme deprimido durante semanas.

P.-Los estrenos de sus películas son acogidos como eventos y tiene un público extraordinariamente fiel.
R.-Es algo que no me explico. Yo he tratado justamente de que ocurriera lo contario: de que ninguna película mía fuera un acontecimiento. Yo simplemente amo hacer una película. No leo las críticas ni sigo los resultados en taquilla. Las hago, las dejo a un lado e intento hacer otra. En eso es en lo que encuentro el máximo placer. El resto no es más que incertidumbre y azar.

P.-¿Qué es el éxito para usted?
R.-Poco menos que nada. El éxito aporta menos alegría de lo que se piensa, está sobrevalorado. En cuanto al fracaso, tampoco es tan terrible como se dice. Por eso, lo que hago es concentrarme en el trabajo. Yo ruedo una película, la estreno y hay gente que va a verla. A veces me preguntan, ¿cuál es su público? Jamás lo he sabido.

P.-¿Con qué se quedaría si se viera obligado a elegir entre el trabajo y el amor?
R.-Elegiría... nunca he sido un perfeccionista, al contrario, soy un imperfeccionista y el trabajo no ha sido nunca mi prioridad. Trabajo mucho, pero tengo otras prioridades. Pero, ciertamente, el amor es para mí personalmente más prioritario que el trabajo. Mi prioridad ahora es el amor, es la mujer que está conmigo.

P.-Usted ha permitido en el documental Wild Man Blues filmar su relación privada con Soon-Yi.
R.-Sí, porque es mi mejor relación, la más armónica, tranquila y feliz que he tenido nunca. Ella es una mujer estupenda que me hace muy feliz.